La Matrioshka de WallStreet

 






Circulan por la red tantos datos, youtubers, influencers, gráficos y análisis que resulta cada vez más difícil no distraerse, especialmente bajo el influjo de una luna llena que coincide con un tránsito complejo este fin de semana.

Son momentos de intensidad energética, de emociones a flor de piel, de estados alterados de conciencia y de revisión de todo aquello que dejamos pendiente, de las historias que no terminamos de cerrar y de las cargas que seguimos arrastrando.

A veces, entre tanto ruido exterior, lo más difícil es detenerse, guardar silencio y escuchar lo que llevamos dentro.

No creo en la astrología, lo cual parece contradictorio dado que hablo muchas veces de ella. Por eso paso a explicarlo. No hay que confundir los influjos de energía, rituales de la élite en determinadas fechas con la materialización de realidades. Cada vez en redes, cosas del algoritmo, veo a más gente que la usa como herramientas de predicción en los mercados.


—¿Y entonces, Javier, en qué crees tú?


La alimentación que sigo, salvando bastante las distancias, pero no entrando tampoco en profundidad en este tema, es de tipo vegana. Pero no todo lo vegano lo como.

Por otro lado, como miel, un alimento fundamental para mí. 

Una contradicción para un vegano ortodoxo.

Curiosamente, discuto más con algunos vegetarianos que con los propios carnívoros.

Conozco a personas vegetarianas que se alimentan fatal, a base de productos ultraprocesados.

Porque una cosa es hacer algo que consideras correcto —como no comer carne— y otra muy distinta es alimentarse bien.

Llegados a ese punto, a veces pienso:


—¡Para eso mejor cómete un chuletón! (Yo los comía de dos en dos).


Pero no quiero hablar de alimentación ni abrir hoy un debate sobre veganismo, vegetarianismo o carnivorismo.

Pongo este ejemplo por otra razón: ¿hasta qué punto nuestras etiquetas definen lo que somos, lo que pensamos y aquello en lo que creemos?

Solo una muestra de que el camino que uno traza en la vida no es lineal, y cada uno, bajo la conciencia que le guía y va despertando, podrá deslumbrar senderos, atajos o caminos que otros no pueden ver, ni siquiera uno mismo los veía es una versión anterior - yo no lo veo todos, ni los veía antes ni ahora. 

He descubierto muchos que pensé inimaginables,  no era ciego cuando no lo veía, solo inconsciente a esa realidad. ¿Acaso un átomo deja de existir porque no puedas verlo?




La contradicción no siempre está en los demás. Muchas veces está en las distintas versiones de nosotros mismos que hemos ido construyendo a lo largo de la vida. Cambiamos, aprendemos y reformulamos nuestra manera de entender las cosas. Unos más que otros, cada uno a su ritmo.

Nadie es mejor que nadie. Quizás simplemente estamos en distintas etapas de aprendizaje, afrontando lecciones diferentes. La vida no es necesariamente justa o injusta; es una combinación de causalidades —acción y reacción— y de elecciones que, desde nuestro espíritu, nos ayudan a evolucionar.


Causalidad, casualidad y paradoja

Hay una idea que siempre me ha parecido especialmente interesante, tanto en la vida como en los mercados financieros: La causalidad.

Mi amigo @MarketReader1 suele recordar una frase que resume muy bien esta forma de interpretar los movimientos del mercado:

Acción – reacción.
Causa – efecto.
Esfuerzo – resultado.

Tres relaciones aparentemente sencillas que encierran una parte importante de la lógica que gobierna los mercados. y tantas veces he comentado a lo largo de estos años.



Y, casualidad o no —nunca lo es, —, después de un WhatsApp preguntándole precisamente a él por su visión respecto a un grafico del Nasdaq, @MarketReader1 me responde:

—Vamos a vernos por Zoom.

Hacía tiempo que no hablaba de bolsa con él. Y aquí empieza la paradoja.

Antes de recibir su respuesta, ya estaba escribiendo este post. Sin embargo, la conversación terminaría llevándome precisamente al terreno sobre el que estaba reflexionando: La causalidad, las coincidencias y esos extraños cruces entre acontecimientos que, a primera vista, parecen no tener relación.

Como en una paradoja de Matrix, surge la pregunta: ¿Los acontecimientos se encadenan siguiendo una lógica que no alcanzamos a percibir o somos nosotros quienes construimos esa conexión a posteriori?

¿Tenía que hablar con él precisamente ahora? ¿La luna llena y los tránsitos astrológicos de estos días invitan a revisar procesos internos y asuntos del pasado que creíamos cerrados? ¿O soy yo quien encuentra una conexión entre esos fenómenos y lo que estoy viviendo?

Y entonces aparecen otras preguntas.

¿El jarrón cayó porque me moví justo cuando alguien me dijo «cuidado con el jarrón»?

¿Me habría movido de la misma manera si no me lo hubiera advertido?

¿Le habría escrito a mi amigo @MarketReader1 en otra fecha elegida al azar o fue precisamente este momento el que propició el mensaje?

¿Escribí este post porque ya estaba reflexionando sobre estas cuestiones antes de hablar con él, o la conversación habría terminado llevándome por un camino completamente distinto?

Después de hablar largo y tendido por Zoom, empezamos a juntar las piezas. 

Sin darme cuenta, habíamos terminado recordando tiempos de hacía doce años.

Pero había algo más.

Antes incluso de hablar con él, había respondido a un tuit en el que me mencionaba. Llevaba tiempo queriendo contestarle con calma, porque necesitaba buscar una fotografía en la que aparecía y agradecerle sus aportaciones a los eventos que he organizado a lo largo de los años.

Era algo pendiente. Y, "casualmente", fue hoy cuando finalmente lo hice.

Una conversación, un mensaje, un recuerdo de hace doce años y un artículo que ya estaba escribiendo antes de que todo esto sucediera.

¿Son acontecimientos independientes a los que nuestra mente atribuye un significado o forman parte de una cadena de causas y efectos que no siempre somos capaces de identificar?

En los mercados buscamos precisamente eso: Relaciones entre acontecimientos, patrones que se repiten y señales que nos ayuden a comprender qué puede suceder después.

Pero ¿y si la misma pregunta pudiera trasladarse a nuestra propia vida?

¿Somos nosotros quienes conectamos los puntos o los puntos ya estaban conectados antes de que fuéramos conscientes de ello?





Bueno, Javier… ¿Y a que viene todo esto? ¿Qué gráfico querías enseñarle?  ¿Por qué es tan importante este gráfico? Os estaréis preguntando ahora.

Llevo toda la semana dándole vueltas a esta cuestión con un amigo que tenemos en común, Javier Turnes, quien también conoce a @MarketReader1 y participó en el evento del 2014. 

¡Otra "casualidad"!  Por cierto, os dejo en enlace a aquel evento: Crónica Evento 16 de octubre 2014

A Javier Turnes la estructura del gráfico le hace pensar en un clásico techo, como el mismo dice, de los suyos. Con esa típica falsa ruptura de máximos previos antes de coger carrerilla hacia abajo. Una estructura que ha visto en distintos activos y todos con la misma resolución bajista. 


En definitiva. Todo me ha llevado a este momento. Y al igual que en el evento justo antes de la pandemia, en enero de 2020. Algo me decía: ¡Corre y hazlo antes de que suceda algo gordo!


No es scalping, esto es una estructura de medio plazo, lo cual puede ser preocupante y un problema para muchos inversores si se cumple y por eso quería saber la opinión de José Antonio Herrera, si era compartida. Y así poner en alerta a los lectores de este Blog.

Contacto por Zoom y cual fue mi sorpresa cuando me enseña un gráfico que tenia ya esquematizado  para sus clases.  Prácticamente idéntico. Pero humildemente le matizo que hay dos posibilidades en el grafico que yo le envié, y tengo dudas sobre ello,  porque honestamente no tengo a Richard Wyckoff grabado a fuego como él. ¡Al Cesar lo que es del Cesar! 

Este tipo de estructuras no las sé leer a ciertos niveles. Por eso acudí a él. 

Para que tengáis una idea básica. La metodología Wyckoff divide el ciclo del mercado en cinco fases: 

  1. Fase A: La tendencia alcista se frena (PSY, BC y AR).
  2. Fase B: El precio consolida y se desarrolla la distribución (UT).
  3. Fase C: Posible ruptura falsa al alza (UTAD).
  4. Fase D: Aparecen señales de debilidad (SOW) y rebotes débiles (LPSY).
  5. Fase E: El precio rompe el rango e inicia una posible tendencia bajista (markdown).


Después de matizarle mis dudas sobre cual de los dos esquemas  le parece mas probable prosigue con su exposición.

-¡No te adelantes Javier! 


Con ese tono parecido a mi profesora de los 80 que me tiraba de las orejas porque ya tenia ganas de ir al recreo y faltaban 5 minutos mientras acariciaba el balón de fútbol, me recuerda las distintas temporalidades, escenarios y que siempre hay un fractal dentro de uno mayor, y uno menor, como una matrioska rusa que esconde en su interior la misma estructura pero en otro tamaño. 

Por eso trabajamos sobre el escenario A, el escenario B es el futuro, no lo podemos saber y por eso me recuerda que no me adelante.



Reforzamos conceptos leídos y analizados bajo la idea de Master the Markets, de Tom Williams, y a los principios del análisis VSA (Volume Spread Analysis), popularizados también por Gavin Holmes que me recomendó hace años.

Intentar comprender qué hay detrás del movimiento del precio, observando el volumen, el esfuerzo y el resultado. 

El precio es lo que vemos, pero no siempre nos cuenta toda la historia. Falta el Volumen.

Y aquí viene la cuestión: ¿acaso algo deja de existir porque no puedas verlo?

En los mercados ocurre algo parecido. La ausencia de una señal evidente no significa que no esté pasando nada. A veces, el movimiento que importa todavía no se ha producido; otras, el mercado está mostrando pistas que solo adquieren sentido cuando las analizamos en su contexto. 

Como bien me recuerda: 


- ¡El mercado es un lenguaje Javier!


Una palabra, una vocal, una consonante.

De forma aislada puede no decirnos nada, …según en que contexto puede significar una cosa u otra. 

Forma una frase y tendrá uno u otro significado, por ello me parece acertada esta metáfora, cierto es que no es la primera vez que me la recuerda, como buen profesor, tiene sus frases de maestro, como no podría ser de otra manera. 

Por eso, más que dejarnos llevar por el ruido de las noticias o por el último movimiento del precio, prefiero observar qué está haciendo el mercado y qué relación existe entre el esfuerzo y el resultado.




Mi escenario para el mercado

Mi lectura actual es que el riesgo bajista ha aumentado. La clave no está únicamente en que el precio pierda un nivel determinado, sino en observar cómo lo hace, qué volumen acompaña ese movimiento y si los intentos de recuperación consiguen resultados proporcionales al esfuerzo empleado.

Si el mercado necesita cada vez más esfuerzo para subir y, sin embargo, obtiene cada vez menos resultado, conviene prestar atención. Y si, además, las caídas empiezan a extenderse y los rebotes pierden fuerza, el escenario bajista ganaría consistencia.

No se trata de adivinar el futuro ni de tener razón a toda costa. Se trata de interpretar las señales, establecer escenarios y comprobar si el mercado termina confirmándolos.

La cuestión no es explicar lo que ha pasado, sino intentar comprender qué está ocurriendo mientras todavía está pasando.



Qué puede acelerar la caída durante la próxima semana

Hay cuatro factores que podrían decidir si la ruptura tiene continuidad:

  1. Resultados de las grandes tecnológicas. Los mercados estarán atentos a Alphabet, Microsoft y Amazon, especialmente a sus previsiones de gasto en inteligencia artificial y a la rentabilidad esperada de esas inversiones. Las dudas sobre el gasto en IA ya contribuyeron a la venta de acciones tecnológicas del 22 de octubre.

  2. Reserva Federal y rendimientos de los bonos. Una orientación más restrictiva o nuevos aumentos de las rentabilidades podrían presionar las valoraciones bursátiles. La reunión de la Fed está prevista para el 28 de octubre.

  3. Amplitud del mercado. Si las caídas se extienden desde las tecnológicas a la mayoría de los sectores, y aumentan las acciones que marcan nuevos mínimos, la señal bajista sería más convincente que una caída concentrada en unas pocas compañías.

  4. Elecciones de mitad de mandato en EE. UU., el 3 de noviembre. La proximidad de las elecciones puede convertirse en un importante catalizador de volatilidad, especialmente ante la incertidumbre sobre la composición del Congreso y las posibles implicaciones para la política fiscal, la regulación y el gasto público. 



Mi conclusión operativa

La señal que más me importa es la reacción del SP500 alrededor de 7.600/550 puntos. 



Ahora mismo, vender solo porque el gráfico se parece al de 2018 sería anticiparse demasiado.

Mi enfoque sería esperar una ruptura confirmada y su posterior retesteo, en lugar de intentar adivinar el máximo. No hay datos suficientes para asignar probabilidades fiables a cada escenario ni para considerar esto una señal de venta Esperemos a que el mercado tome dirección y consolide.


Una frase que vuelvo a robar… o, mejor dicho, a tomar prestada de mi amigo @MarketReader1, todo un maestro. Él, a su vez, nos remite a Richard Wyckoff, el profesor que sentó las bases de una filosofía de lectura de los mercados que sigue viva un siglo después.


Porque en la vida todos somos alumnos y maestros. Transmitimos ideas, aprendemos de quienes nos precedieron y, a veces, descubrimos que aquello que creíamos nuevo ya estaba contenido en una estructura anterior. Como en una matrioshka rusa.


¿Es fractal la vida, el universo y los mercados?

¿Es la vida un fractal porque contiene patrones que se repiten en su interior, o es ella misma un fractal dentro de una estructura mayor? ¿Es el universo un fractal en su propia estructura o forma parte de otro universo que lo contiene? ¿Y los mercados: reproducen patrones fractales en su interior o son una pieza de un fractal externo?

Como una matrioshka rusa, la pregunta cambia según dónde situemos la mirada: 

El Nasdaq puede dibujar patrones que nos recuerden a otros ciclos, repetir estructuras que Wyckoff ya estudió hace un siglo y ofrecernos la ilusión de que conocemos el desenlace. Pero un patrón no es una profecía, una semejanza no es una garantía y ningún fractal elimina la incertidumbre.

Dentro de cada movimiento puede esconderse otro. Y dentro de cada análisis , el riesgo de estar equivocados.

Por eso, cuando todos crean haber descifrado el próximo movimiento de Wall Street, conviene detenerse un instante antes de lanzarse al mercado.

Porque las matrioshkas siempre guardan otra muñeca en su interior. 

La bolsa, como el universo, nunca revela todas sus capas de una sola vez.

Quizá por eso, en los mercados y en la vida, la lección más importante no sea creer que tenemos todas las respuestas, sino conservar la humildad necesaria para seguir haciendo preguntas. Sigamos leyendo los mercados, cuestionando creencias y redescubriendo matrioshkas.

Después de todo, tal vez el objetivo nunca ha sido encontrar la muñeca más pequeña, sino en no dejar de buscar lo que esconde en su interior.


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Javier López

Analista de Liquidez Global y Mercados Financieros

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