El petróleo puede convertirse en un problema inflacionario de primer orden en Canarias
Hay movimientos en los mercados energéticos que conviene observar más allá del corto plazo.
El comportamiento alcista de los futuros del petróleo con vencimiento en diciembre de 2028 plantea un escenario de tensión energética persistente.
El futuro del petróleo de diciembre de 2028 supera los máximos de la guerra, sigo pensando que hay graves riesgos energéticos persistentes que alimentarán la inflación. Canarias, por su dependencia energética y logística, presenta una gran vulnerabilidad ante este escenario. https://t.co/oSC5uPH100
— Javier López (@jlopezrguez) October 20, 2026
Los Bancos Centrales y sus políticas suicidas nos han llevado a una situación sin retorno.
La economía mundial atraviesa una etapa en la que confluyen tensiones geopolíticas, elevados niveles de endeudamiento y una creciente incertidumbre sobre la evolución de los precios de la energía. En este contexto, el comportamiento del petróleo merece una atención especial, no solo por su impacto inmediato sobre los carburantes, sino por su capacidad para trasladar presiones inflacionarias al conjunto de la economía.
Hace años en el informativo matinal de Televisión Canaria, advertí que la inflación podía persistir incluso si finalizaba la guerra de Ucrania. Mi argumento se centraba en factores monetarios y de endeudamiento acumulados, más allá de las perturbaciones energéticas y de las decisiones sobre los tipos de interés. La evolución posterior de los precios debía analizarse, por tanto, desde una perspectiva estructural, atendiendo a la expansión monetaria, al nivel de deuda y a los mecanismos de transmisión de la política monetaria.
Como advertimos en su momento la inflación no desapareció con la moderación de 2023 y 2024, sino que ha resistido durante los últimos años manteniendo parte de sus efectos sobre el coste de la vida. Más allá del impacto coyuntural de la guerra de Ucrania, factores monetarios, fiscales y estructurales siguen siendo relevantes para entender su persistencia. Lo que entonces señalábamos como un riesgo hoy es una realidad.
Los datos recientes refuerzan esa idea: en septiembre de 2026, el IPC español subió al 4,9 % interanual y la inflación subyacente al 3,1 %.
Para Canarias, esta cuestión adquiere una dimensión particular. La insularidad, la dependencia del transporte y la necesidad de importar numerosos bienes convierten al archipiélago en una economía especialmente sensible a las perturbaciones externas. Una escalada persistente del petróleo podría actuar como un nuevo factor de presión sobre el coste de la vida, los márgenes empresariales y la competitividad del tejido productivo.
Energía, inflación y el sistema de deuda
Desde la creación de la Reserva Federal estadounidense en 1913 hasta el abandono progresivo de la convertibilidad del dólar en oro, culminado en la transformación del sistema monetario internacional durante la década de 1970, la arquitectura financiera mundial ha experimentado cambios profundos.
El dinero actual ya no está vinculado a una cantidad fija de oro. Las economías modernas funcionan mediante monedas fiduciarias y sistemas bancarios en los que el crédito desempeña un papel central en la financiación del consumo, la inversión y el gasto público.
Cuando el endeudamiento crece de forma persistente, la economía se vuelve más sensible a los tipos de interés, a las condiciones de financiación y a las expectativas de crecimiento.
En ese escenario, la energía es un potente mecanismo de transmisión de las tensiones económicas.
El petróleo es un activo estratégico para buena parte de la actividad económica mundial. Su encarecimiento repercute directamente en los carburantes y puede elevar también los costes de transporte, distribución, producción agrícola y fabricación de numerosos bienes.
El efecto final depende de cuánto dure la subida, de la evolución del tipo de cambio, de la capacidad de las empresas para absorber los costes y de la respuesta de la demanda.
Una perturbación temporal puede producir un aumento puntual del nivel de precios. Sin embargo, si el encarecimiento se prolonga y se extiende a salarios, tarifas y otros costes, la inflación puede adquirir mayor persistencia.
🛢️ El petróleo corrige ante una resistencia clave. El mercado se agarra a las noticias sobre Irán y EE. UU., pero una corrección no invalida la tendencia alcista. Mi escenario: Nuevos máximos anuales e históricos. Primero se mueve la liquidez. Después aparecen las noticias. https://t.co/eZCmX1tjtY
— Javier López (@jlopezrguez) October 20, 2026
Por eso resulta relevante observar no solo el precio inmediato del crudo, sino también los futuros de distintos vencimientos. Estos contratos permiten estudiar cómo se negocia hoy el suministro futuro y qué condiciones del mercado están incorporando los participantes.
Si los contratos de largo plazo mantienen una tendencia alcista, conviene investigar sus causas: riesgos geopolíticos, restricciones de oferta, expectativas de demanda o cambios en las primas de riesgo. No constituyen una predicción infalible, pero aportan información útil para el análisis.
Las economías muy endeudadas afrontan un dilema cuando coinciden inflación y desaceleración.
Si los bancos centrales elevan los tipos de interés para contener las presiones inflacionarias, aumentan progresivamente los costes de financiación de empresas, hogares y administraciones a medida que sus deudas se refinancian. Si, por el contrario, las condiciones monetarias se relajan demasiado pronto, existe el riesgo de que las presiones sobre los precios persistan.
No se trata de una elección sencilla. Los Bancos Centrales deben valorar la evolución de la inflación, las expectativas, el empleo y la estabilidad financiera.
🇺🇸 **LA DEUDA DE EE. UU. YA SUPERA LOS 40 BILLONES DE DÓLARES.** La mayor economía del mundo sigue acumulando deuda a un ritmo vertiginoso. 📈 Más deuda. Más intereses. Más presión sobre la liquidez global. #DeudaUSA #LiquidezGlobal #Macro https://t.co/S2tVnthfsL
— Javier López (@jlopezrguez) October 9, 2026
Además, una subida del petróleo causada por restricciones de oferta no puede resolverse únicamente mediante tipos de interés. La política monetaria puede moderar la demanda y evitar que el shock se propague, pero no produce más petróleo ni elimina los costes logísticos derivados de la insularidad.
Esta distinción resulta fundamental: una parte de la inflación puede tener su origen en la demanda, mientras que otra procede de costes externos que reducen la capacidad de producción y encarecen los bienes disponibles.
Cuando ambas fuerzas coinciden, el margen de actuación de la política económica se estrecha.
La inflación no consiste únicamente en una cifra publicada mensualmente. También representa una transformación de la capacidad de compra del dinero.
Cuando los precios aumentan más deprisa que los ingresos, los hogares pierden poder adquisitivo real. El impacto suele ser más severo para quienes destinan una proporción elevada de sus ingresos a alimentación, vivienda, transporte y otros gastos esenciales.
La inflación se nota en la cesta de la compra. Y si el petróleo sigue al alza, la presión sobre los precios aumentará. Canarias es especialmente vulnerable por su dependencia del transporte y las importaciones. Analizo estos riesgos en mi Web: https://t.co/kUU5q0HAfX https://t.co/yLXKUChAko
— Javier López (@jlopezrguez) October 21, 2026
En Canarias, una subida prolongada de los costes energéticos podría añadir presión a un presupuesto doméstico ya condicionado por el coste de los bienes importados y las necesidades de movilidad.
Las empresas también afrontan dificultades. Si no pueden trasladar todos los aumentos de costes a sus precios finales, sus márgenes se reducen. Si los trasladan, contribuyen a elevar el coste de la vida. Y si recortan inversión o actividad, el impacto puede extenderse al empleo y al crecimiento.
Así, una perturbación energética puede generar consecuencias que van mucho más allá del primer incremento del combustible.
El oro y la incertidumbre
El oro ocupa un lugar singular en el análisis financiero porque no constituye un pasivo emitido por un Estado o una entidad bancaria. Por ese motivo, algunos inversores lo utilizan como instrumento de diversificación ante determinados riesgos monetarios, geopolíticos o financieros.
Sin embargo, su cotización también depende de los tipos de interés reales, del dólar, de las compras de los bancos centrales y del posicionamiento de los inversores. Una subida del oro no demuestra por sí sola que el sistema monetario esté a punto de colapsar, del mismo modo que una subida del petróleo no garantiza una crisis inflacionaria.
El gráfico compartido por Patrick Karim @badcharts1 muestra un patrón que merece mi atención. En los mercados, la lógica no siempre coincide con lo que anticipa el precio. #Oro #Inflación https://t.co/IrkjZNj2oz
— Javier López (@jlopezrguez) October 16, 2026
Lo relevante es analizar conjuntamente estos indicadores y distinguir entre señales de tensión, expectativas de mercado y hechos económicos confirmados.
Cuando aumentan simultáneamente la incertidumbre geopolítica, las dudas sobre la evolución fiscal y las presiones energéticas, resulta razonable examinar cómo se están posicionando los mercados.
Las conclusiones deben apoyarse en datos, no únicamente en movimientos de precios.
Canarias la crisis energética
La economía canaria sufre sus consecuencias con especial intensidad.
Una subida persistente de los combustibles puede trasladarse a las tarifas del transporte marítimo y aéreo, a la distribución de mercancías y a los costes operativos de empresas de distintos sectores. Los productos alimentarios, la construcción, la hostelería y numerosos servicios pueden verse afectados directa o indirectamente.
El turismo merece una consideración específica. El encarecimiento de los combustibles puede aumentar los costes de las conexiones aéreas y de la actividad turística, mientras que una pérdida de poder adquisitivo en los principales mercados emisores puede modificar el comportamiento del consumidor.
El resultado dependerá de la magnitud y duración de la perturbación, de la capacidad de las empresas para repercutir los costes y de la evolución de la demanda.
A ello se añade un factor estructural: cuando una economía depende en gran medida de suministros externos, dispone de menos capacidad para neutralizar por sí sola las perturbaciones internacionales.
Canarias no necesita que el petróleo alcance máximos históricos para experimentar dificultades. Basta con que permanezca en niveles elevados durante el tiempo suficiente para presionar los costes de forma acumulativa.
Canarias necesita prestar atención a la evolución de los combustibles, los costes de transporte, los precios de los alimentos, la inflación subyacente y el poder adquisitivo de los hogares. También debe valorar qué medidas pueden reducir la exposición a las perturbaciones externas: Diversificación energética, mejora de la eficiencia, mayor resiliencia logística y políticas de apoyo bien dirigidas cuando sean necesarias.
La expansión del crédito puede aplazar las tensiones financieras, pero, si el endeudamiento crece persistentemente más rápido que la capacidad de generar ingresos, aumenta la vulnerabilidad del sistema.. La evolución de la inflación es una constante a nivel global.
La transición energética puede contribuir a reducir determinadas dependencias, aunque sus beneficios requieren inversión, planificación y tiempo, mucho tiempo. No elimina de inmediato la exposición al petróleo ni garantiza que los costes energéticos vayan a disminuir a corto plazo.
Por eso la anticipación es esencial. Esperar a que la inflación se manifieste plenamente en los precios finales significa actuar cuando una parte del daño ya se ha producido.
Conclusión
El sistema económico mundial combina una elevada interdependencia comercial con un importante volumen de deuda y una fuerte sensibilidad a las condiciones financieras. En ese contexto, una perturbación energética persistente puede complicar la tarea de los Bancos Centrales y aumentar la presión sobre hogares, empresas y administraciones.
Canarias presenta una vulnerabilidad específica por su insularidad y su exposición a los costes del transporte y de los suministros externos. Por ello, una subida prolongada del petróleo podría convertirse en un factor adicional de inflación y pérdida de competitividad.
🛢️ El petróleo corrige ante una resistencia clave. El mercado se agarra a las noticias sobre Irán y EE. UU., pero una corrección no invalida la tendencia alcista. Mi escenario: Nuevos máximos anuales e históricos. Primero se mueve la liquidez. Después aparecen las noticias. https://t.co/eZCmX1tjtY
— Javier López (@jlopezrguez) October 20, 2026
Una nueva crisis de gran magnitud parece inevitable. Sus riesgos están ahí mientras los políticos de las islas miran para otro lado, jactándose de los buenos números del turismo.
¿Buenos números para quién? Ese es otro tema.
Porque mientras se celebran récords de visitantes, Canarias sigue mostrando una realidad social que no encaja demasiado bien con ese relato: en 2025, el 39 % de los niños, niñas y adolescentes de las islas se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión social. Canarias se situaba así entre las cinco comunidades autónomas con mayor tasa de pobreza infantil de España.
Y esto es precisamente lo que debería preocuparnos cuando hablamos de una posible crisis energética.
Si el petróleo alcanza los 150 dólares, el impacto no se quedará en una gráfica del mercado. Llegará al transporte, a la electricidad, a los alimentos, a los costes empresariales y al bolsillo de las familias. Y quienes ya viven al límite serán, como siempre, los primeros en sufrirlo.
Los récords turísticos pueden llenar titulares. Pero no protegen a una economía de un shock energético.
Una economía no es resistente porque crezca cuando todo va bien. Es resistente cuando puede soportar lo que ocurre cuando las cosas dejan de ir bien.
Canarias tiene una dependencia energética que no puede esconderse detrás de las cifras del turismo.
La energía no entiende de récords turísticos. Y la pobreza tampoco.
La inflación se combate mejor cuando se comprenden sus causas y se anticipan sus mecanismos de transmisión. Y en una economía insular, la energía no es una variable secundaria: Es uno de los factores que condicionan el coste de vivir, producir y competir.
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[Vídeo: Intervención en TV Canaria]
Javier López
Analista de Liquidez Global y Mercados Financieros
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